Reglamento Docente

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UNILATINA, es una institución de excelencia en cuanto a los resultados académicos, a los medios, a los procesos empleados, a la infraestructura institucional, a sus dimensiones cualitativas y cuantitativas y a sus propias condiciones de desarrollo.

La docencia surge de la investigación, de la libertad de pensamiento, de expresión y de cátedra, propicia la investigación e incentiva pedagogía emancipadoras de las personas y sus entornos culturales. La docencia personalizante promueve y respeta al individuo como ser singular, libre social y trascendente, del mismo modo los valores humanos en sus dimensiones cognoscitivas, socioafectiva, y sicológica.

El profesor de UNILATINA se caracteriza en general por:


La búsqueda de la excelencia personal académica y profesional, mediante la actualización permanente, el conocimiento de las realidades socioculturales, su calidad y madurez humana. Se caracteriza por ser un empresario o un investigador de acuerdo con el programa en que se ubique. En el primer caso mostrará su capacidad ejecutiva para que el estudiante aprenda de él. En el segundo será científico, pues debe conocer profundamente el objeto de su enseñanza; epistemólogo, en tanto sabe el por qué; metodológo, en la medida que debe haber realizado la experiencia.

UNILATINA es una asociación de hombres libres y de buenas costumbres. Es una agrupación de libres pensadores, no confesional. En consecuencia no puede tener limitaciones, para ninguno de sus miembros, por consideraciones de raza, credo, sexo o condición económica y social. Finalmente hagamos una referencia al maestro, según los libros antiguos. Dícese que maestro es aquel que puede enseñar. Para ser maestro es necesario conocer perfectamente la Divinidad, la naturaleza y sus propiedades, como así mismo la creación, el desarrollo la perfección y la unidad de esencia de sustancia y de naturaleza, cuyo origen es la misma Divinidad, principio de todas las verdades, por lo que es necesario que esté firmemente resuelto a poner en práctica todas aquellas virtudes fundamentales, sin las cuales, ni el hombre, ni la sociedad pueden aspirar nunca, al bienestar y a la felicidad.

El maestro debe apoyo y sabia orientación a todos sus discípulos y por último, no debe olvidar nunca que a los ojos del iniciado, y especialmente de los compañeros y aprendices, se halla revestido con los atributos que el Gran Arquitecto del Universo le concedió al rey Salomón.

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